La Industria publicitaria – Parte 4: “Crisis que toma profundidad”

Publicado: 15/12/2008 en Industria Publicitaria

En los años cincuenta ya había llegado la televisión y esto produce un gran desbarajuste, los primeros intentos de publicidad en televisión consistieron, en spots de radio filmados, o sea con un locutor hablando a modo de busto parlante, pero aquello no funcionó y había que crear un lenguaje publicitario adecuado a la televisión. La primera idea de las agencias de publicidad para dar respuesta al tema no fue diferente a la que por estos días han tenido respecto al fenómeno de Internet, “quitarse de encima el muerto”.  

Bernard Ryan prestigioso creativo publicitario de la oficina de Ogilvy & Mather en Londres, proporcionó una crónica de lo que pasó en aquellos momentos con la televisión, llena de similitudes con lo que pasa en la actualidad en las agencias ante los nuevos medios interactivos: “¿Hacer anuncios para la televisión? Que Espanto! Nadie sabía cómo funcionaba. Y cuando no sabes algo, asusta ¿no?.  Los creativos de medios de prensa no estaban enamorados de la idea de que se hubiera creado un departamento para la publicidad en televisión, y aún a mitad de los cincuenta continuaban con desconfianza.  En 1962 Charlie Brower, presidente de la agencia BBDO Worldwide, anunció un plan completamente nuevo: Desde ahora los creativos son creativos, no importa para qué medio estés escribiendo o haciendo dirección de arte.

Un solo departamento y eso es todo.  Esa recelosa reacción de las agencias se produjo en todo el mundo y los años sesenta fueron verdaderamente brillantes, puede decirse que la profesión publicitaria tal como la conocemos ahora, floreció en ese entonces. Fue una reinvención resultante de la necesidad de meditar sobre un nuevo y poderoso medio como era, entonces, la televisión y como insisto, hoy sería Internet.  Los personajes y los conceptos básicos de la publicidad datan de aquella época.  A nivel estratégico, era el momento  de pensar que cada empresa o marca debe desarrollar y usar constantemente en su publicidad. En la elaboración debían considerarse tanto factores racionales como emocionales, y se desarrolla el concepto de las motivaciones que hace mención a que los individuos se proyectan a sí mismos a través de los productos dado que cuando son leales a una marca, son leales consigo mismos.   

Es de aquella época, fruto de la reinvención de la publicidad a causa de la reflexión sobre el nuevo medio “La televisión”, el concepto de Brand Image de David Ogilvy: “Cada anuncio tiene que contribuir al complejo símbolo que es la imagen de marca”. El estudio de las características, la importancia y la influencia del lenguaje de los medios sobre la creatividad de los anuncios no podía faltar, y a la publicidad llegan las acertadas concepciones de Marshall McLuhan  donde hace referencia al concepto de “El medio es el mensaje”.  Bill Bernbach el famoso publicitario americano considerado el padre de la revolución creativa, fue la reinvención misma de la publicidad y, aunque no dejó obras escritas,  la recopilación sistemática de sus ideas nos proporciona el más incisivo manual sobre la creatividad, y sobre el entorno necesario en la agencia para hacerla posible. Bernbach está considerado universalmente como el verdadero padre de la profesión publicitaria tal como la conocemos hoy, y es tan popular entre los publicitarios de todas las edades y continentes que cuando a finales de los noventa la empresa Apple realizó la campaña “Think Different” con la imagen de personajes que con su manera de pensar han revolucionado las cosas del mundo actual.  Al llegar los años setenta llegaría otra reinvención a la industria publicitaria y consecuentemente a las agencias de publicidad, pero esta vez forzada por razones estrictamente económicas, asi fue que nacieron los primeros Brokers o bolseros publicitarios quienes empiezan a concentrar volúmenes de inversión publicitaria para generar beneficios en términos estrictos de costos de medios dada la concentración que esos volúmenes generaban y comienzan así a capturar la atención de algunos Anunciantes.  

Este surgimiento resulta un punto saliente en la actualidad dado que dio el puntapié inicial al nuevo proceso que comenzaba a gestarse y que daría mas adelante, lugar a la gran disrupción en la historia de la industria publicitaria global, el nacimiento de las “Centrales de Medios”   Pero a medida que el tiempo pasaba  y producto de la sofisticación de la demanda de los consumidores, paco a poco se comenzaban a desarrollar tenazmente los departamentos de marketing de los anunciantes y las agencias que hasta entonces participaban de estos complejos aspectos referidos al manejo de marketing de marcas,  dejaban de hacer este trabajo, para pasar a trabajar directamente para estos departamentos dentro de los anunciantes.   En ese buen tambor de colaboración, mientras el marketing de marcas de los anunciantes se complejizaba, estos demandaban a sus agencias servicios mas sofisticados, además de la realización de las soluciones a contenidos y piezas creativas, que por supuesto, era el expertise declamado universalmente por todas las agencias de publicidad y por donde pasaba todo su celebridad y esplendor.   

Obsesionadas y segadas con la exitosa creación de premiados mensajes y la realización de exitosas piezas creativas, las agencias principalmente en el mercado europeo, no tomaban conciencia de la movida que empezaba a gestarse en torno a las nuevas necesidades de una industria publicitaria que daba sus primeros pasos en la intención de globalizarse.   La volatilidad de los blancos de mercado producto de inestabilidades económicas, los cambios en los hábitos de consumo y en los estilos de vida de la gente, comenzaban a ser un tema de preocupación y de necesidad de comenzar a realizar de forma sistemática investigaciones al respecto.  

Consecuentemente, los medios, como vehículos de conexión entre las marcas y los consumidores, comenzaban a atomizarse en las más diversas y variadas alternativas y empezaban a requerir como nunca antes de extrema atención, cosa que las agencias de publicidad no podían hacer, dado que se encontraban demasiado ocupadas en sostener aquello que representaba el alma de su negocio, “la creatividad y el desarrollo de contenidos”. 

Lic Javier Furman Pons

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